De poblado celta a vivienda romana
Sobre el Monte Castro, en el punto más estrecho de la isla, se levantan los restos del Castro do Castelo dos Mouros: el asentamiento más antiguo del que se tiene constancia en Ons.
Las excavaciones confirman que estuvo habitado de forma continuada desde el siglo IV a.C., en plena Edad del Hierro, hasta los siglos IV o V d.C., ya en pleno declive del Imperio romano. Pocos castros de la costa gallega conservan una ocupación tan larga y prolongada como este.
Las excavaciones confirman que estuvo habitado de forma continuada desde el siglo IV a.C., en plena Edad del Hierro, hasta los siglos IV o V d.C., ya en pleno declive del Imperio romano. Pocos castros de la costa gallega conservan una ocupación tan larga y prolongada como este.
Castro do Castelo dos Mouros
De poblado celta a vivienda romana
Sobre el Monte Castro, en el punto más estrecho de la isla, se levantan los restos del Castro do Castelo dos Mouros: el asentamiento más antiguo del que se tiene constancia en Ons.
Las excavaciones confirman que estuvo habitado de forma continuada desde el siglo IV a.C., en plena Edad del Hierro, hasta los siglos IV o V d.C., ya en pleno declive del Imperio romano. Pocos castros de la costa gallega conservan una ocupación tan larga y prolongada como este.
Las excavaciones confirman que estuvo habitado de forma continuada desde el siglo IV a.C., en plena Edad del Hierro, hasta los siglos IV o V d.C., ya en pleno declive del Imperio romano. Pocos castros de la costa gallega conservan una ocupación tan larga y prolongada como este.
PLAYA DAS DORNAS
Castro do Castelo dos Mouros
MÁS DE MIL AÑOS DE VIDA
en un mismo monte
De poblado celta a vivienda romana
Las campañas arqueológicas más recientes, dirigidas por la Universidade de Vigo, han revelado cómo el castro cambió de manos sin cambiar de lugar: bajo una vivienda de época romana aparecieron cabañas circulares mucho más antiguas, propias de los primeros pobladores celtas del castro. Esa superposición de construcciones cuenta, en una sola ladera, la historia completa del asentamiento: primero castreña, después romana, sin que nada indique un ataque o una destrucción violenta entre una etapa y otra.
La leyenda de los mouros
Como otros muchos lugares de Galicia que llevan el nombre «dos Mouros» o «da Moura», este castro está envuelto en leyenda. Se cuenta que los mouros, seres sobrenaturales asociados en la mitología gallega a la construcción de castros, dólmenes y otras estructuras antiguas, habrían levantado este recinto. La tradición oral añade incluso un túnel subterráneo que conectaría el castro con un islote rocoso cercano a la playa de Canexol, que habría servido de refugio a la población en caso de ataque.
Un mirador con vistas a dos mares
La posición del castro no es casual: desde el Monte Castro se domina tanto la ría de Pontevedra como el océano Atlántico abierto, una panorámica que explica por qué este punto fue, durante siglos, el más estratégico de toda la isla para vigilar quién se acercaba por mar.
NÚCLEO O CURRO
Arquitectura tradicional y paisaje isleño
De poblado celta a vivienda romana
Las campañas arqueológicas más recientes, dirigidas por la Universidade de Vigo, han revelado cómo el castro cambió de manos sin cambiar de lugar: bajo una vivienda de época romana aparecieron cabañas circulares mucho más antiguas, propias de los primeros pobladores celtas del castro. Esa superposición de construcciones cuenta, en una sola ladera, la historia completa del asentamiento: primero castreña, después romana, sin que nada indique un ataque o una destrucción violenta entre una etapa y otra.
La leyenda de los mouros
Como otros muchos lugares de Galicia que llevan el nombre «dos Mouros» o «da Moura», este castro está envuelto en leyenda. Se cuenta que los mouros, seres sobrenaturales asociados en la mitología gallega a la construcción de castros, dólmenes y otras estructuras antiguas, habrían levantado este recinto. La tradición oral añade incluso un túnel subterráneo que conectaría el castro con un islote rocoso cercano a la playa de Canexol, que habría servido de refugio a la población en caso de ataque.
Un mirador con vistas a dos mares
La posición del castro no es casual: desde el Monte Castro se domina tanto la ría de Pontevedra como el océano Atlántico abierto, una panorámica que explica por qué este punto fue, durante siglos, el más estratégico de toda la isla para vigilar quién se acercaba por mar.
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